Manuel Quiroga

El violinista pontevedrés Manuel Quiroga Losada nace el 15 de abril de 1892 en la céntrica calle de los Comercios de aquella ciudad gallega, hoy Calle Manuel Quiroga. Años más tarde aquel niño gallego habría de convertirse en uno de los más importantes violinistas de su tiempo.

Fue la sensibilidad de su padre y los primeros estudios de violín de su hermano Carlos los que despiertan su talento y le llevan a Madrid, primero, y a París después, donde estudia con los maestros José del Hierro (en Madrid hasta 1909) y, ya en Francia, con Edouard Nadaud y Jacques Thibaud. En París y en su Conservatorio (centro de de referencia en la época) conoce a Goerge Enesco, a Eugéne Ysaÿe y a su admirado Frtiz Kreisler, quien formaría parte del Jurado que, bajo la presidencia de Gabriel Fauré e integrado además por Lucien Capet, Martin Marsick, Jules Boucherit, Jacques Thibaud, Hayet y Geloso, concederían al joven Quiroga (en julio de 1911, tan sólo con 19 años) el 1º Premio de Violín del Conservatorio de Paris, el primer español que lo obtiene después de P. Sarasate. Le Monde Musical destaca el acontecimiento afirmando que “Sarasate no ha muerto, pues tiene un continuador en Quiroga” y de él se hacen eco también diarios como Le Matin, Le Figaro o Le Journal. Seguidamente obtiene otros premios como el Sarasate, el Jules Garcin y el Monnot (alguno de ellos con dotación económica). En aquellos años de formación conoce a quien será su pianista acompañante y también su compañera, Marta Leman (también 1er Premio de piano del mismo Conservatorio el mismo año), y a numerosos músicos claves en el panorama musical del momento: Falla, Turina, Casals, Nin, Ruiz Casaux, Cortot, Paul Paray o Darius Milhaud (quien obtiene el accésit en el Concurso ganado, entre 43 aspirantes, por Quiroga).

El reconocimiento que obtiene a partir de aquel momento y las giras y conciertos que da hasta la 1a Guera mundial constituyen su consolidación como músico y virtuoso, frecuentando San Sebastián, Pontevedra (donde da un concierto acompañado al piano por Enrique Granados), Francia, diversos puntos de España (llamado por las sociedades filarmónicas), lo que aprovecha parta divulgar, aparte del repertorio clásico, la obra de Sarasate y las transcripciones de su admirado Kreisler. A finales de 1913 firma su primer contrato con un promotor y agente internacional (J.J. Schürmann), representante también de Kubelik, Paderewski, Isadora Duncan, etc. Una gira europea, acompañado de José Iturbi, su detención en Austria (acusado de espionaje) después del estallido de la Gran guerra y su vuelta a Francia (gracias a la mediación de Alfonso XIII) le permiten dar el primer salto a América ( comenzando en Nueva York), una vez cancelados parte de los conciertos de la gira europea. En 1917 vuelve a París donde se instala a vivr con su ya esposa, Marta Leman. Finalizada la guerra vuelve a las salas de conciertos, visitando Portugal, Galicia y las principales ciudades españolas, destacando su debut en el Palau de la Música Catalana de Barcelona. En 1919 y 1920 (concierto en el Wigmore Hall de Londres) entra en contacto por vez primera con el público británico, recibiendo muy buenas críticas de músicos como la chelista Guilhermina Suggia, quuie destaca la “maravillosa y acabada” interpretación del Trino del Diablo de Tartini. Hasta 1924 Inglaterra, Escocia, Francia, Alemania, Portugal, Suiza, Bélgica (conciertos con Ysaÿe en Bruselas) y España protagonizarán sus giras, ascompañado de Marta Leman, de Paul Paray o de Juan José Castro. Igor Stranvisky, que lo escucha, confiesa a al director Wladimir Golschmann su admiración por Quiroga. Compositores como E. Naudet, Roger Penau, J. Arnay y Samuel Rousseau escriben obras para él.

En 1924 vuelve a USA, presentándose ya en el Carnegie Hall de Nueva York. Vuelve a Europa para tocar con la London Symphony Orchestra, bajo la batuta de Sir Thomas Beecham, dando conciertos también en Bélgica y España. Finalmente en 1926 recorre hispanoamérica (Argentina y Uruguay) tocando con un Stradivarius de 1713 (cedido por J. J. Wallen). En 1928 está nuevamente en Nueva York, donde el mecenas J. Wanamaker le cede un Guarnerius del Jesu para su concierto en el Auditorio del mismo nombre. Sigue luego a La Habana y México. Instalado definitivamente en Paris, comienza su actividad fonográfica grabando con la Casa Victor y, fundamentalmente con la firma Pathé. El gobierrno francés le concede en 1931 su más alta distinción -Caballero de la Legión de Honor-, no recibiendo una distinción semejante en España hasta muchos años más tarde: La Encomienda de Alfonso X El Sabio.

Hasta que sufra en Nueva York el dramático atropello que lo invalida para la interpretación musical, cruza el Atlántico dos veces más: 1933 y 1937. En la última gira tocará como solista y con la Orquesta de Nueva York, bajo la batuta de G. Enesco, así como varios conciertos com Mischa Levitzki y José Iturbi. Es precisamente en Nueva York, después de ir a despedir a este pianista (que viajaba a Filadelfia), cuando ocurre el fatal accidente. Con 45 anos, su tenacidad le lleva a intentar tocar en varias ocasiones después del siniestro, una de ellas en un recital acompañado de Lucrecia Bori y Andrés Segovia, pero tras la guerra civil española, sólo continuará con su actividad compositiva, obligado a abandonar el violín. Gradualmente se refugiará en la pintura y la caricatura, con la que adornaba su correspondencia.
Con grandes sufrimientos, un mal de parkinson que le afectó posteriormente y los apuros económicos (derivados de los gastos por su enfermedad) falleció el 19 de abril de 1961, acompañado y consolado por su entonces compañera, María Galvani.
Su legado artístico (lienzos, dibujos, partituras originales y dos de sus violines, un Amati y un Lambert) está hoy custodiado por el Museo Provincial de Pontevedra.

Los Violines de Quiroga

1. Un Amati fechado en 1684, que le cede a la temprana edad de 14 años (1906) la familia Mugártegui de Pontevedra y que procedía de un regalo recibido por esta familia en el s. XIX por Isabel II.
2. Un Guadagnini, adquirido por él.
3. Un Straduvarius cedido por la viuda de Joachin Reifenberg.
4. Un Stradivarius, de 1713, prestado por J. Jeannette Wallen, valirado en 11.000 $ (de 1926), que le obliga a Quiroga a contratar un seguro por 44.000 francos Fr.
5. Un Guarnerius del Jesu, de 1737, cedido por John Wanamaker

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